Lee lo que necesitas saber.

Somo supervivientes.

Somos las supervivientes, las renacidas, las aves Fénix que resurgimos de nuestras cenizas. Somos invencibles. Estamos unidas y vamos a por todas. Estamso aquí para ayudarnos, porque sabemos lo que estamso sufriendo: una violencia estructural, es decir, producto de un sistema que desde hace más de medio siglo conocemos como PATRIARCADO, que se muestra en el machismo del que somos víctimas a cada minuto

Para qué hemos venido

Ayuda y acompañamiento

Quizá sea esta la más importante de todas nuestras intenciones. La mujer maltratada se encuentra en un desierto patriarcal en el que la mayoría de las veces no sabe ni qué hacer ni dónde ir… Pretendemos aportar nuestras experiencias para ayudarnos en este sentido.

Focalizar la culpa donde debe ser

Es importante para nuestra salud y recuperación tener bien claro quién es el culpable: el maltratador. No existe perfil de mujer maltratada, cualquiera puede caer en manos de un narcisista y sufrir el infierno de la violencia.

Identificar y denunciar

En la mayor parte de los casos, las violencias estructurales contra la mujer que sufrimos son invisibles incluso para nosotras mismas. Oyéndonos y leyéndonos aprenderemos a verlas y, con ello, a dar el primer y gran paso para librarnos de ellas

Otras violencias

La violencia contra la mujer tiene mil caras. Aunque tratemos más la violencia dentro de la pareja porque las protagonistas que están detrás de este proyecto son supervivientes de ella, no nos olvidamos de las otras: la prostitución, la pornografía, la violencia institucional, la violencia mediática, la violencia obstétrica, la violencia simbólica…

Pequeñas lecciones sobre el origen de estas violencias

Patriarcado

Años sesenta

Las llamamos violencias estructurales porque tienen su origen en una estructura social concreta: el patriarcado. El Patriarcado es un sistema social que se cimenta y sustenta en la opresión de la mujer. Se dice que nació en el Neólitico, pero no hay acuerdo al respecto. Este es el origen de todas las violencias que sufren las mujeres por el hecho de ser mujeres. Hace más de medio siglo, en lo que conocemos como segunda ola del feminismo, las feministas focalizaron la raíz de la desigualdad en este sistema y se llamaron a si mismas radicales por ello. El término vino a sustituir a la palabra machismo, usada por anteriores olas del feminismo, que tiene un carácter más individual y se relaciona con la ideología, la postura, la actitud (-“-ismo”). Por eso las feministas radicales hablan de violencia patriarcal o violencia contra la mujer.

Teoría queer

Años ochenta

En los años ochenta del siglo XX la teoría del género evoluciona en las universidades de EEUU hasta lo que conocemos hoy como la teoría queer, que poco a poco va ganando terreno hasta el auge actual. A grandes rasgos y sin entrar en profundidad, la teoría queer niega la existencia de dos sexos biológicos, lo cual dice que es un constructo social, y afirma la existencia de múltiples géneros que no siempre se corresponden con el sexo biológico. Considera esto una diversidad más (como ser homosexual o bisexual) y niega todos los fundamentos del feminismo, incluido su sujeto político (las mujeres). Para los queer, no hay violencia machista, ni contra la mujer; hay violencias contra la diverisad: homofobia, violencia de género (afectaría también a los hombres que se identifican con el “género mujer”), que se deben al rechazo de lo diferente, lo diverso, nada que ver con el Patriarcado, ni con la opresión… En este grupo no estamos de acuerdo con esta teoría.

Violencias fuera de la pareja

Existen, además, otras violencias que sufrimos las mujeres por el hecho de ser mujeres, lejos del ámbito del hogar:

  • Prostitución y pornografía. La segunda es la versión filmada de la primera. Es un tipo de violencia sexual que está mucho más aceptada moralmente que las otras. El hombre que pretende pagar por sexo es exactamente igual que el violador, pero con otra moralidad. Para el putero hay dos tipos de mujeres: las prostituidas, a las que paga para someter a sus deseos (como hace el violador con la violada, pero sin pagar) y las “respetables”.
  • Violencia obstétrica. Es la que sufrimos las mujeres en la sanidad cuando estamos embarazadas o vamos a dar a luz. Podemos incluir aquí la que sufrimos en el sistema cuando acudimos al ginecólogo aunque no estemos embarazadas ni vayamos a dar a luz.
  • Violencia judicial. Se trata de la revictimización que sufrimos las mujeres cuando denunciamos cualquiera de las violencias reconocidas por el código penal.
  • Violencia simbólica. Nos referimos con ella a la que ejerce el cine, la pintura, la publicidad. Todas hemos visto el famoso anuncio de Dolce & Galvana que mostraba algo demasiado parecido a una violaicón en grupo.

¿Qué es eso del género?

Años setenta

En los años setenta del pasado siglo, en EEUU, algunas feministas radicales que no eran marxistas quisieron desligarse de ese tipo de lucha política feminista. En líneas muy generales, podemos explicar que renuncian a ese análisis materialista que ve en la mujer una clase social oprimida por su capacidad reproductiva. Para estas feministas, la causa de la opresión es el género: todos los estereotipos machistas que nos graban a fuego en el cerebro a todas las personas sobre las mujeres desde que nacemos: el color rosa, que seamos más débiles, que seamos cuidadoras, que nos preocupen más los detalles estéticos, que los hombres sean más brutos, más infantiles, menos sentimentales… Con ellas, la violencia estructural que sufrimos por el hecho de ser mujeres pasó a llamarse violencia de género.

Tipos de violencias

Actualidad

Las que entienden (y entendemos) que la violencia que sufrimos muchas mujeres es de tipo estructural solemos distinguir diferentes tipos según su tipo y ámbito:

  • Violencia dentro de la pareja. Esta es la más conocida y rechazada moralmente por nuestra sociedad. Dentro de ella se pueden dar otros tipos descritos a continuación.
  • Violencia sexual: se refiere a todas las violencias que ocurren en las relaciones sexuales entre hombre y mujer. Pueden ocurrir dentro de la pareja, con un desconocido, con un amante ocasional… Hablamos generalmente de violaciones, pero algunas legislaciones las diferencian de los abusos. Para muchas feministas, habría que incluir aquí los abusos a menores.
  • Violencia física. Es la más conocida y no hace falta explicar mucho. Solo apuntar que aunque el hombre la ejerza como respuesta a la violencia física de la mujer o ella responda con violencia física a la de él, el maltratador sigue siendo él.
  • Violencia verbal. Reconocemos habitualmente los insultos, los gritos, las burlas. Pero esta violencia también tiene mil caras y no todas son tan conocidas: no hablar durante horas o incluso días, hacer bromas denigrando a la mujer, desacreditarla delante de familiares, amistades…
  • Violencia psicológica. Con estas palabras englobamos un cajón de sastre que incluyen un sinfín de manipulaciones y acosos que sufrimos las mujeres maltratadas y entre los cuales hay muchos que tampoco están identificados socialmente, como lo que conocemos como luz de gas, es decir, cuando el maltratador quiere hacer creer que lo que ha visto u oído la mujer no ha ocurrido y se lo imagina ella.

Contacto

(Los enlaces a redes sociales hacen abandonar la página. Abrir con el botón derecho para no perder la página)

Crea tu sitio web con WordPress.com
Empieza ahora
A %d blogueros les gusta esto: